Encerrado en mi habitación
mis sueños vagan
por los burdeles.
De viaje, enfermo,
mis sueños vagan por los eriales.

Basho

3 sept. 2010

En el club de natación

En el club de natación de la playa me encuentro con una conocida de los viejos tiempos, una mosquita muerta que fue novia de un colega que palmó. Otro que murió joven, de un infarto y mucha droga. La mosquita muerta me ignora olímpicamente. Ahora está de baranda y reparte órdenes a los jovencitos que pululan a su alrededor. Me tiene un rato esperando y, al final, le indica a un chaval que se ocupe de atenderme.

Ya he observado en otras ocasiones reacciones similares con viejas conocidas. Se ve que no les caigo bien o, a lo mejor, esperaban verme fiambre, como tantos otros, y se llevan una desilusión.

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